¡Sí, quiero aprender música!

Que bonita es la música. Todos disfrutamos de ella en el coche, en la televisión, en la ducha, mientras hacemos deporte, en una fiesta y un largo etcétera. Tristemente, este arte se está viendo apartado de la educación de nuestros hijos.

En la Edad Media incluían la Música como una de las materias para la formación intelectual del ser humano, el Quadrivium. Estudiar música en la actualidad, de la forma más completa posible, se ve minimizada a solo dos vías: el conservatorio o escuela privada de música. Muchos padres y madres apuntan a sus hijos a “música” para ocupar sus tardes en actividades extra-escolares con la mejor de las intenciones, que sus hijos tengan cubiertas sus horas libres en actividades que les enriquezcan y entretengan. Muchas veces desvalorizamos la enseñanza musical, ya que aprender el antiguo arte de la música (anterior a las pinturas rupestres) necesita de tiempo y esfuerzo, y no le dedicamos el tiempo necesario. Entre las excusas más frecuentes de mis alumnos, gana por mayoría: “No tengo tiempo de estudiar porque todos los días tengo alguna actividad” (niño de siete años).

Asociamos la música al entretenimiento. No voy a discutir que el fin sea ese en casi su totalidad pero para llegar a entretener, primero hay que saber dominar. De ahí la importancia del estudio en casa. La música nos ayuda a pensar y resolver problemas más rápidamente, la música nos da facilidades a la hora de comunicarnos, la música nos permite crear.

La sociedad y el mundo han cambiado radicalmente. Una de mis prioridades como profesor ha sido emplear nuevas herramientas tecnológicas en el aula. Ahora los alumnos tienen acceso a una plataforma interactiva con explicaciones en vídeo, ejercicios y juegos donde no solo practican y repasan lo aprendido en clase, además se divierten. Al fin y al cabo son niños, tienen que jugar y, ¿qué mejor forma de hacerlo que aprendiendo?. El “Lenguaje Musical”, esa asignatura tediosa y temida (seguro que algún papá o mamá la recordará si ha estudiado música en el pasado), ha cambiado mucho. Puedo decir con orgullo que algunos de mis alumnos tienen la materia de “Lenguaje Musical” como su asignatura favorita. Las razones son simples: Se utilizan herramientas digitales y atractivas para que el alumno entienda y practique mientras está jugando. Pero más allá de enseñar a cantar, medir o aprender toda la teoría musical, como profesor intento transmitir lo que siento por la música.

Nunca he escuchado decir a alguien: no me gusta la música. Nos puede gustar más o menos un estilo musical, pero no conozco a nadie que la odie. Estamos rodeados de ella a diario, entonces, ¿Porqué no la tratamos con la importancia que se merece?.

Nunca he escuchado decir a alguien: no me gusta la música

Dar la oportunidad a un niño de estudiar música es regalarle un futuro donde sabrá compartir y expresar sus sentimientos (el instrumento o el canto serán su instrumento de comunicación), sabrá hablar pero también aprenderá a escuchar (tocar en grupo agudiza el oído y el respeto), desarrollará la imaginación y la mantendrá intacta tenga los años que tenga (cada partitura nos transporta a un lugar nuevo, nuestra misión es transportar al oyente con nosotros), desarrollará el espíritu de superación y valorará el esfuerzo por conseguir las cosas (horas de estudio para superar esa partitura difícil, ensayos durante meses para realizar un concierto), conocerá gente nueva (bandas, orquestas, Big Bands, etc., gente diferente haciendo lo mismo que tú). Son los ingredientes positivos que deseamos en la educación de nuestros hijos y tristemente no todos tienen la oportunidad de aprenderlos de la misma forma porque no elegimos la música como actividad extraescolar.

La música no entiende de edades. Si ya has apuntado a tu hijo o hija a música, práctica junto a él o ella, que te explique lo que ha aprendido, no solo se sentirán más unidos, además motivará al estudio y la práctica. Escuchad música de diferentes estilos y hablad sobre ella además de asistir a conciertos en directo juntos, es muy educativo. Y si aún no has apuntado a música a tus hijos, ¿qué esperas?.

El trabajo de los profesores de música, aparte de enseñar, es hacer de este arte algo más entretenido y atractivo. Si ya has dado el paso, o lo estás pensando, de incluir la enseñanza musical a tus hijos, no te limites sólo a “llevarlos” a música. Acompáñalos en ese viaje de crecimiento intelectual y superación personal, no todos acabarán siendo un Mozart o Beethoven, pero sí estarán mejor capacitados para afrontar el futuro.

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